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Qué ver en Otsagabia: pueblo de los Pirineos

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Es difícil describir Otsagabia sin caer en tópicos o frases hechas como que es un pueblo de cuento. Pero, es que, lo es. Otsagabia es un pintoresco pueblo rodeado de montañas. Por el medio del pueblo pasa el río Aduña, el cual allí se junta con el Zatoia convirtiendose en el Salazar, quien da nombre, a su vez, al valle en el que se encuentra Otsagabia: Salazar-Zaraitzu. La peculiaridad de este pueblo pirenaico navarro son sus caserios y casonas. Cayendo otra vez en frases hechas, parece que no ha pasado el tiempo.  Otsagabia está considerado uno de los pueblos más bonitos de Navarra, y no es para menos. Es, en especial, su arquitectura pirenaica quien le hace ganarse este sobrenombre. Además de sus calles empedradas, el río que separa el pueblo en dos y los puentes que lo unen. 

El lugar de las maravillas: Hayedo Encantado

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En el interior de Urbasa se encuentra un lugar mágico esculpido por la tierra. Unas rocas de formas imposibles y un bosque de hayas hacen que a este bosque se le haya bautizado como el Hayedo o Bosque encantado. Y no puede tener mejor nombre. Muchas veces se dice aquello de que es un lugar mágico, maravillosos, impresionante. Pero de verdad, este bosque tiene un algo especial.  El hayedo encantado es un recorrido por formaciones y laberínticas formaciones rocosas repletas de musgo y vegetación. Estas enormes rocas están rodeadas de hayas y de ahí su nombre. Aunque la verdad es que el nombre fue más a causa de la publicidad y el marketing ya que los lugareños no conocen este lugar por ese nombre. Simplemente es Urbasa. 

San Miguel de Aralar

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En lo alto de la sierra de Aralar, en la parte Navarra de la misma, está el santuario de San Miguel de Excelsis. Un santuario austero y sobrio que guarda un gran tesoro en su interior. Un santuario rodeado de leyendas e historia, con más de mil años de antigüedad.  Cuenta la leyenda que fue Teodosio de Goñi quien empezó a construir el santuario en honor a San Miguel, quien fue el salvador de su penitencia. En una época anterior a los Reyes de Pamplona vivía en el valle de Goñi Teodosio el buruzagi o señor de estas tierras. Al poco de casarse tuvo que irse a luchar y a su vuelta se juntó con Basajaun, personaje mitológico que vive y cuida del bosque, sin saber que en realidad era el diablo disfrazado. El diablo le miente diciendo que su esposa se había acostado con el criado y, enfadado, Teodosio llegó a casa y mató a las dos personas que estaban en la cama. 

Qué ver en Fanlo: un pueblo entre montañas

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Fanlo está escondido entre montañas. Tiene el honor de albergar entre sus límites al gran Monte Perdido. Y es encantador. También es una de las localidades más deshabitadas del Sobrarbe, y el pueblo está haciendo muchos esfuerzos para que vuelva a florecer.  En el Valle de Vió, entre los ríos Ara y Cinca, está Fanlo. Perteneció a Beltrán de Ramonés por donación de Jaime I de Aragón el Conquistador en el siglo XIII. Hoy en día, conserva excelentes ejemplos de la arquitectura pirenaica así como de Casas Torredanas. 

Pueblos deshabitados

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Los pueblos deshabitados o abandonados tienen una magia especial; un halo de misterio que recorre las calles. A pesar de que los restos de lo que en otra época fueron casas, hogares, y de las calles ahora silenciosas puedan dar miedo, en realidad es otro sentimiento el que te recorre el cuerpo: tristeza.  Pueblos deshabitados de Huesca Jánovas, Escó, Mediano... son sólo algunos de los pueblos obligados a vaciar en nombre del progreso. La construcción de embalses llevaba consigo historias tristes de abandonos forzosos. Las heridas de estos pueblos todavía están abiertas y en el caso de algunos de ellos, como Jánovas, la lucha sigue.  Escó La construcción del embalse de Yesa trajo consigo la desaparición de tres pueblos: Ruesta, Tiermas y Escó. En el caso de Escó no fue sumergido en las aguas del pantano, por lo que hoy en día todavía se puede ver en lo alto de una colina su iglesia y parte de los edificios ahora derruidos.  →  El pueblo abandonado de Escó Jánovas Un p...

Llanos de La Larri en invierno

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 Una de las maravillas de la naturaleza es poder admirarla en cada una de las estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Un mismo espacio puede ser un lugar totalmente diferente gracias a los elementos de cada estación: el verde eléctrico, las flores, las hojas o la nieve. Es por ello, que visitar un lugar en diferentes épocas puede ofrecer una versión totalmente diferente a la anterior. Más aún cuando hablamos de los Pirineos y el invierno.  La verdad es que los últimos inviernos no han sido inviernos muy duros. También es verdad que principios de diciembre todavía no se puede considerar invierno. Pero me voy a conceder la licencia. Cuando llegamos a la entrada del Valle de Pineta del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y vimos la nieve, tuvimos nuestras reservas para hacer la ruta a los Llanos de La Larri, ya que aunque es sencilla, en la montaña con condiciones adversas como la nieve, si no tienes experiencia, es mejor no arriesgarse. Pero la verdad es que salvo...

La pintoresca Montoro

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Sobre un promontorio en el interior de un meandro del río Guadalquivir se erige la ciudad de Montoro. Los colores ocres y marrones se mezclan con el blanco del encalado de las casas que parecen colgarse por la ladera. El río Guadalquivir, a su vez, ofrece un verdadero espectáculo de la naturaleza.  Montoro está en la provincia andaluza de Córdoba, a unos 40 kilómetros de la capital. Está en la comarca del Alto Guadalquivir. Se ubica en la zona de contacto de Sierra Morena con la campiña.