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Mostrando entradas de agosto, 2016

Preparando la maleta a Ainsa

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Según cuenta la leyenda fue el semidios Hercules quien creo los Pirineos a imagen y semejanza de su bella amada Pyrenne. La realidad es que la naturaleza creó hace millones de años esta hermosa cordillera en la que sus más altos picos superan los 3.000 metros de altura. El Aneto con sus 3.404 metros sobre el nivel del mar es el más alto de todos los picos del Pirineo. Detrás le sigue el Monte Perdido con 3.355 metros y La Maladeta con 3.309, entre otros. Todos estos picos están en el Pirineo Aragonés. El Pirineo Aragonés se extiende por el norte de la provincia de Huesca. Los ríos que nacen en esta gran montaña han creado los valles pirenaicos de la región. El más conocido por nosotros es el río Cinca, que nace en el Valle de Pineta, en el Parque Nacional de Ordesa y Monten Perdido, y llega hasta Ainsa. Aquí recibe las aguas del río Ara y juntos conforman el embalse de Mediano. En el macizo de la Maladeta nace el río Esera que recoge las aguas del glaciar del Aneto. Este río ha ...

El Valle Salado de Añana

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Hace millones de años las tierras de Añana, en Araba, estaban cubiertas por el mar. Con los años el mar retrocedió pero dejó una gran riqueza mineral escondida en manantiales. El agua salada se filtra por la tierra gracias a las características geológicas de la misma y la sal sale a la superficie. El ser humano hizo el resto. Miles de eras distribuidas en terrazas hacen un paisaje cultural único en Europa. La sal es la protagonista en el Valle Salado de Añana. Valle Salado de Añana 2016-07-16 Un paisaje construido hace miles de años, unos 6.500, que empezó cuando los primeros seres humanos se dieron cuenta del poder de este preciado producto. Después llegaron los romanos quienes cambiaron el paisaje del valle construyendo las eras en las curiosas terrazas donde producir la sal. Ellos mostraron el camino para que años después la producción de sal llegara a su apogeo. La sal era un bien muy preciado y por ellos los reyes en la edad media querían tener poder sobre estas tierras. ...

Preparando la maleta a Oporto

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Los edificios antiguos decorados con las características baldosas le dan ese aire bohemio y artístico a la ciudad de Porto. Una ciudad a las orillas de río Duero que enamora a primera vista. No es de extrañar que se diga que a Porto siempre vuelves. Una ciudad separada pero a su vez totalmente unida por el río que es testigo de toda la belleza de la Ribeira y de las bodegas del vino que lleva el nombre de la ciudad. Tres días son suficientes para saborear ese toque decadente y bohemio de la ciudad. Para pasear por sus calles, pero no para conocerla como se merece. Un viaje relámpago que organizamos con tres días de antelación. Pero esto, solo ha sido un aperitivo. Saudade, Porto. Volveremos.