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Preparando la maleta a Lanzarote

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La isla de los volcanes no puede tener mejor apodo. Tierra árida, roja, robusta, parece mentira que entre estas rocas pueda haber vida. Pero la hay. Así es como me imagino que debe ser Marte, el planeta rojo. Porque viajando por las carreteras infinitas de Lanzarote te traslada a otro planeta. En el Océano Atlántico están las que fueran llamadas por los griegos las islas afortunadas. Entre estas islas estaban las Islas Canarias. Lanzarote es una de esas isla afortunada creada del magma de la tierra. Creada a raíz de volcanes. Es una de las islas pertenecientes a la Comunidad Autónoma de Gran Canaria y la tercera isla más poblada de las Canarias. También fue el lugar de residencia y de descanso de Jose Saramago, uno de mis escritores preferidos. Y Saramago no se equivoca, así que si eligió Lanzarote para vivir y consideró esa tierra como suya, sería por algo.

Qué ver en Siegen: entre Castillos

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Historias de condes, príncipes y princesas y de disputas familiares por Castillos e iglesias. Una ciudad destruida por las bombas y reconstruida casi en su totalidad. Ciudad minera e industrial, motor económico de la zona. Aquí nació uno de los pintores de la escuela flamenca más conocido de la historia, aunque ciudades como Amberes o Colonia querían quitarle este honor. Más de diez mil estudiantes eligen esta ciudad alemana: Siegen, cullo nombre viene del del río Sieg que cruza la ciudad.  Vista de Siegen desde el Castillo Alto | 20161207 Siegen está en Alemania al sur de Renania del Norte-Westfalia, en la región de Arnsberg. Tiene unos 100.000 habitantes y hoy en día es conocida por ser una ciudad universitaria, acogiendo cada curso a más de diez mil estudiantes. La historia de Siegen es mucho más antigua.  Escultura del plano de Siegen | 20161205 Castillo Alto La Casa Nassau fue dueña de esta ciudad hasta casi entrado el siglo XIX. Las peleas por la relig...

Qué ver en Olite: el Palacio

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Un castillo de cuento de princesas y dragones, o de madre de dragones, que en realidad no es un Castillo. Podría ser la morada de cualquiera de las casas de Juego de Tronos, pero lo cierto es que el Palacio de Olite fue la residencia de los Reyes de Navarra antes de la conquista de Castilla. Hoy en día es uno de los conjuntos históricos-artísticos más importantes de Navarra. Palacio de Olite desde la Torre de los Cuatro Vientos |  2017-07-24 Dicen de él que fue el más grande y lujoso de la época. Fue construido por Carlos III "el Noble", Rey de Navarra a finales del siglo XIV y principios del XV. Carlos III era más conocido por su amor por la cultura y le gustaba la vida lujosa del palacio. Por ello, construyó este magnifico Castillo con toques franceses, de donde provenía su dinastía. Las ahora estancias vacías, fueron en su día lujosas habitaciones decoradas en oro, según las crónicas de los viajeros que pasaban por el Palacio.

Preparando la maleta a Krakow

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El símbolo y seña de identidad de la ciudad de Krakow es el dragón. Según cuenta la leyenda de pronto, un buen día, la gente y animales del lugar de la tribu Lechitians estaban desapareciendo. La razón era un enorme dragón que se aposentó en una cueva cerca del río. Krak, el jefe de la tribu, pidió ayuda y prometió que quien acabara con el dragón se llevaría la mitad de las tierras del reino. Fue un zapatero con mucha inteligencia quien consiguió acabar con el dragón y Krak, fundador de la ciudad de Krakow, cumplió su deuda. Un solo día en su plaza del mercado es suficiente para darte cuenta de lo peculiar e impresionante que es Kraków y de la historia que guarda.

Qué ver en Conil: la villa

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Conil de la Frontera es un pueblo de la costa de Cadiz y, por lo cual, con gran tradición pesquera y marítima. A pesar de los miles de visitantes que recibe cada año, sigue guardando ese sabor de las villas marineras. Quizás lo que más llama la atención es la blancura de sus calles y de sus edificios pensados para protegerse del sol del sur. Conil de la Frontera. Puerta de la Villa 2017-04-18 Urbanismo andalusí, casas blancas y enormes patios andaluces llenos de vida. Sus calles son estrechas, laberínticas, blancas y, en algunos casos, llenas de flores. La mejor forma de conocer Conil de la Frontera fue perderse en sus calles e ir encontrando las destacadas iglesias y parroquias, así como todo la arquitectura defensiva que en otro tiempo imprescindible para mantener a salvo la villa. Conil nos sorprendió para bien.

Puesta del sol en la Cala del Faro Roche

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Cinco minutos de tranquilidad absoluta. De una sensación de libertad y de desconexión. Ni siquiera fueron cinco minutos. El sol se esconde poco a poco, lentamente, detrás del horizonte que crea el Océano Atlántico. Pero es un acto, a la vez, tan rápido, que como parpadees te lo pierdes. Son los menos de cinco minutos más largos y a la vez más cortos de mi vida, en total contacto con la naturaleza. Un momento irrepetiblemente mágico. Cala del Faro 2017-04-17 Es increíble como el simple hecho de confundirnos de carretera dirigiéndonos al pueblo nos descubrió uno de los sitios más bonitos que visitaríamos en Cadiz. En vez de tirar para la derecha, fuimos hacia la izquierda, y sin quererlo, acabamos en el Puerto de Conil. Y muy cerca de allí, antes de llegar a la exclusiva urbanización de Roche, está el Faro Roche que desde lo alto del Cabo Roche lleva siglos vigilando las aguas del Océano. Antes lo hacía con fines militares, y, hoy en día, con fines más marítimos. Puerto de...

Preparando la maleta a Conil de la Frontera

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Si hablamos de los pueblos de la costa gaditana es el blanco y la pureza y la paz que este color transmite lo que me viene a la cabeza. Conil de la Frontera no es una excepción. A pesar de haberse convertido en un pueblo que cada año acoge a miles de turistas, ha sabido mantener el el encanto de las villas marineras con su urbanismo andalusí: casas blancas con tejado en forma de terraza y callejuelas estrechas por las que es muy fácil perderse. Y lo bonito que es perderse por estas calles y poder saborearlas al máximo. Conil de la Frontera está a poco más de 40 kilómetros de la capital de la provincia y tiene una población de 21.900 conileños y conileñas. Uno de sus mayores atractivos son las playas y las calas que se esparcen por todo el el litoral. Más de 14 kilómetros de arena blanca y agua azulada.