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Qué ver en Boltaña: el Casco Antiguo más grande del Pirineo Aragones

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Las ruinas de Castillo de Boltaña observan desde el monte de San Martin la historia de este pueblecito del Pirineo Aragonés de unos 1000 habitantes. Estas tierras han estado habitadas desde los romanos quienes nombraron a este lugar Boletania. Después, llegaron los árabes e hicieron de Boltaña una fortaleza. Siglo tras siglo, civilización tras civilización, han hecho de Boltaña un pintoresco pueblo que respira historia en cada una de sus estrechas, empedradas y empinadas calles. Es por ello que tiene el honor de ser considerado el Casco Antigua más grande del Pirineo Aragonés.  Boltaña desde el Mirador del Castillo | 20160820 El Casco Antiguo de Boltaña apenas ha cambiado con el paso del tiempo. De la baja Edad Media, vivió su expansión y desarrollo pleno siglos después completándose el siglo XVIII. El Casco Antiguo está construido mira hacia el sur buscando el sol para coger el calor en los duros inviernos. 

Preparando la maleta a Warszawa

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El origen de la ciudad está relacionada con los hijos mellizos de un pescador. Y con una Sirena. Pero, sobre todo, con el río Vistula. Razón de ser de todas estas leyendas sobre la ciudad. El padre de Wars y Zawa no podía costear el bautizo de sus hijos. Un día el rey Casimiro olió el riquísimo pescado del pescador Pedro. Para agradecerle su hospitalidad le pagó el bautizo con la condición de llamarles como el quiso. Además, le dio el señorío de las tierras del Vistula. En este mismo río, donde hoy se encuentra la Ciudad Vieja, salió del agua una Sirena. Le gustó el lugar y decidió establecerse. Los pescadores de la zona notaron que alguien agitaba las aguas y liberaba a los peces. Pero cuando escucharon su voz decidieron dejarla libre. Un día un comerciante la vio y decidió encerrarla. El hijo de un pescador escucho sus gritos de ayuda y le salvó. En señal de gratitud la Sirena les prometió defensa. Desde entonces la Sirena armada con una espada y un escudo defendiendo la ciudad. ...

Oporto Vintage

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Oporto es una de las ciudades más antiguas de Portugal. A pesar de la transformación que se ha producido los últimos años, sigue teniendo ese aire antiguo, bohemio y pintoresco que se ha escrito a lo largo de sus diez siglos de historia. La mezcla de los cosmopolita y animada Oporto de ahora se mezcla con esa pizca de decadencia y bohemia que lo hace todavía más pintoresca. Solo hay una manera de dejarte llevar por el pulso de la ciudad, y es introducirte en sus arterias. Estrechas calles con pendientes a veces difíciles de superar. Fachadas llenas de color en Porto 2016-07-26 Todavía guarda el sutil toque sombrío y melancólico de antaño. Pero solo es una pequeña pincelada que le hace todavía más pintoresca. La decadencia se ha convertido en belleza y los azulejos de las fachadas son sorprendentes obras de arte. Es por ello que en 1996 la Unesco declaró el Casco Antiguo de la ciudad Patrimonio de la Humanidad. Los edificios de siglos anteriores se mezclan con otros más moderno...

Un día de playa en Porto

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Esta historia se podría titular De cuando quisimos ir a la playa en Porto, y casi acabamos en la Concha . Obviamente es una exageración, pero hubo un momento en el que realmente no sabíamos como íbamos a salir de donde nos habíamos metido. Hasta que el cartel de Matosinhos se abrió en los cielos y por fin vi el final de nuestra aventura. El Océano Atlántico desde el paseo marítimo de Foz do Douro 2016-07-25 Matosinhos es una ciudad independiente dentro del distrito de Oporto muy conocida por sus playas. Aunque en un primer momento mi intención para nuestro día de playa era ir a Foz do Douro, más cerca del centro de Porto, acabamos conociendo una ciudad costera más, con sus apartamentos turísticos a pie de playa, establecimientos hosteleros, paseo marítimo, muchos veraneantes  y, sobre todo, mucho coche. También pudimos probar las aguas heladas del Atlántico.

Preparando la maleta a Ainsa

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Según cuenta la leyenda fue el semidios Hercules quien creo los Pirineos a imagen y semejanza de su bella amada Pyrenne. La realidad es que la naturaleza creó hace millones de años esta hermosa cordillera en la que sus más altos picos superan los 3.000 metros de altura. El Aneto con sus 3.404 metros sobre el nivel del mar es el más alto de todos los picos del Pirineo. Detrás le sigue el Monte Perdido con 3.355 metros y La Maladeta con 3.309, entre otros. Todos estos picos están en el Pirineo Aragonés. El Pirineo Aragonés se extiende por el norte de la provincia de Huesca. Los ríos que nacen en esta gran montaña han creado los valles pirenaicos de la región. El más conocido por nosotros es el río Cinca, que nace en el Valle de Pineta, en el Parque Nacional de Ordesa y Monten Perdido, y llega hasta Ainsa. Aquí recibe las aguas del río Ara y juntos conforman el embalse de Mediano. En el macizo de la Maladeta nace el río Esera que recoge las aguas del glaciar del Aneto. Este río ha ...

El Valle Salado de Añana

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Hace millones de años las tierras de Añana, en Araba, estaban cubiertas por el mar. Con los años el mar retrocedió pero dejó una gran riqueza mineral escondida en manantiales. El agua salada se filtra por la tierra gracias a las características geológicas de la misma y la sal sale a la superficie. El ser humano hizo el resto. Miles de eras distribuidas en terrazas hacen un paisaje cultural único en Europa. La sal es la protagonista en el Valle Salado de Añana. Valle Salado de Añana 2016-07-16 Un paisaje construido hace miles de años, unos 6.500, que empezó cuando los primeros seres humanos se dieron cuenta del poder de este preciado producto. Después llegaron los romanos quienes cambiaron el paisaje del valle construyendo las eras en las curiosas terrazas donde producir la sal. Ellos mostraron el camino para que años después la producción de sal llegara a su apogeo. La sal era un bien muy preciado y por ellos los reyes en la edad media querían tener poder sobre estas tierras. ...

Preparando la maleta a Oporto

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Los edificios antiguos decorados con las características baldosas le dan ese aire bohemio y artístico a la ciudad de Porto. Una ciudad a las orillas de río Duero que enamora a primera vista. No es de extrañar que se diga que a Porto siempre vuelves. Una ciudad separada pero a su vez totalmente unida por el río que es testigo de toda la belleza de la Ribeira y de las bodegas del vino que lleva el nombre de la ciudad. Tres días son suficientes para saborear ese toque decadente y bohemio de la ciudad. Para pasear por sus calles, pero no para conocerla como se merece. Un viaje relámpago que organizamos con tres días de antelación. Pero esto, solo ha sido un aperitivo. Saudade, Porto. Volveremos.