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Qué ver en Porto: una perspectiva diferente

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La mejor manera de conocer una ciudad cuando se viaja es caminar y pasear por sus calles, más cuando se tratan de ciudades como Porto con todo el encanto que se respira en sus calles del casco antiguo. Pero cuando dispones de poco tiempo y, aún así, quieres conocerlo todo una muy buena opción es recorrer la ciudad en un Bus Turístico. Recorriendo el Centro Histórico de Porto en Bus Turístico 2016-07-25 En Porto, además de querer conocer cada uno de los rincones de esta pintoresca ciudad, el ticket del bus nos venía incluido en el precio del viaje , por eso aprovechamos la ocasión para hacer el recorrido entero sin bajarnos. No por que no quisiéramos o no nos interesara, sino porque cogimos el último viaje, y si bajábamos no tendríamos como volver.

Qué ver en Porto: de puente en puente

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Arrábida, Dom Luiz I, Infante, María Pía, Sao Joao y Freixo. En Porto hay seis puentes que unen las dos orillas del río Duero y que se pueden conocer gracias a un agradable paseo en rabelo por las aguas del río. Seis puentes construidos en épocas diferentes para dar soluciones a problemas diferentes. El barco en el que navegamos es el rabelo, barco tradicional utilizado para transportar las cubas desde los viñedos hasta las bodegas de vino de Oporto en Vila Nova de Gaia.  Puente Dom Luiz I desde el embarcadero 2016-07-26 En el crucero de los seis puentes navegamos por el río Duero y, como indica su nombre, pasamos por los seis puentes que unen las orillas del río en Porto: desde el puente Arrábida hasta el Freixo pasando por el puente Dom Luiz I,  Infante, María Pía y Sao Jao. Un paseo tranquilo y agradable por las aguas del río Duero en el que poder observar la inmensidad y características de estos seis puentes.

Preparando la maleta a Oporto

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Los edificios antiguos decorados con las características baldosas le dan ese aire bohemio y artístico a la ciudad de Porto. Una ciudad a las orillas de río Duero que enamora a primera vista. No es de extrañar que se diga que a Porto siempre vuelves. Una ciudad separada pero a su vez totalmente unida por el río que es testigo de toda la belleza de la Ribeira y de las bodegas del vino que lleva el nombre de la ciudad. Tres días son suficientes para saborear ese toque decadente y bohemio de la ciudad. Para pasear por sus calles, pero no para conocerla como se merece. Un viaje relámpago que organizamos con tres días de antelación. Pero esto, solo ha sido un aperitivo. Saudade, Porto. Volveremos.